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CD CASTELLÓN 1-0 CD BENIDORM
Oliva y Marcos. Marcos y Oliva. Sólo la excepcional actuación del
cancerbero y el oportunismo habitual del atacante explican el uno a cero
final. Un resultado éste que desafía a la lógica como lo hacen las
misteriosas caras de Bélmez, el alocado humor de los Monty Python o las
tertulias del programa de María Teresa Campos. Un resultado que suena a
apaño, a remiendo, a solución provisional a la espera de un empujón en
forma de refuerzo que acelere la marcha del equipo. No es bueno salir cada
domingo con la sensación de jugarse la temporada en el envite, no es
recomendable vivir en la cuerda floja para no perder el anhelado tren de
cabeza. Y eso es lo que está pasando: la racha de resultados, (siete
puntos de los últimos nueve), se diluye entre malos partidos como el de
hoy.Desde octubre no sabía el
Benidorm lo que era perder. Y en la guerra de hoy ganó con seguridad todas
las batallas excepto las que libraron Oliva y Marcos, cada uno en su área.
Raúl Barrero remató más que el once local al completo, Álvaro intervino
significativamente menos que su colega de la otra portería. Claras las
intenciones de los visitantes desde el comienzo, colectivo esfuerzo
defensivo, ayudas por doquier y determinación atacante. El incansable
Barrero fue un mal sueño para la zaga orellut, las prolongaciones
de Alberdi y las incursiones de Ciani por la derecha, abanico de
posibilidades ofensivas con Oliva o el travesaño como hándicap.
Sustentados en el oficio de Nicolau y el poderío físico de Alberdi,
blindados desde la precaución, quizá excesiva, así vivían los alicantinos.
Agazapados, con el cuchillo entre los dientes, soltando zarpazos con
peligro de muerte. Con la confianza que otorga una racha triunfal en un
equipo concebido para mantener la categoría, la moral intacta, el ánimo
por las nubes, temibles cual pirata en abordaje, con hambre de carne y
sangre sin saciar, olor a pólvora y salitre.
Al otro lado el Castellón volvió a
confundir paciencia y tranquilidad con lentitud y parsimonia. Los
centrales con los plomos apagados a la hora de iniciar, Castell firmando
la peor tarde que se le recuerda, los laterales nulos en ataque, Héctor
desaprovechado, reducido a su mínima expresión por la incapacidad de sus
compañeros para encontrarlo, para fabricarle situaciones óptimas para
percutir. Un par de veces conectaron Manu Busto y Juli, algo mejor el
gallego. Quiere combinar y tratar bien el balón el cuadro de Javi López
pero se enfrenta a una terrible paradoja: cuando aplica velocidad a sus
acciones pierde la precisión, cuando es preciso no es lo suficientemente
rápido. No se necesita mucho para que la ansiedad que existe en la grada
se traslade al verde, llegan las dudas, aparece la precipitación y el
espectáculo se emborrona de mala manera.
La misma tónica tras el descanso:
Barrero perdonando lo imperdonable porque Oliva salvaba lo insalvable, un
Castellón encogido tuvo que recurrir al plan B, al plan Marcos. Pocos
futbolistas condicionan de tal manera el estilo de juego de su equipo y el
del contrario. Manu rozó el gol al aprovechar dos dejadas del recién
entrado tras pelotazos imposibles.
Comenzaba a romperse el partido,
fractura total al aparecer Ordóñez desde el banco. Se inició un toma y
daca, más daca que toma, quien marcara ganaba, estaba claro. Y pese a que
los visitantes compraron más papeletas el premio se lo llevó Marcos.
Desmarque en diagonal hacia el pico del área, pelota interior de Héctor y
disparo cruzado de Estruch. Honradez más eficacia, ése es Marcos.
Orlando entró rápido tras el empate para
contribuir con éxito a adormecer el partido, a amarrar los tres puntos
logrados en un envite en el que se desnudaron de nuevo las carencias y se
despejaron, si las había, posibles dudas sobre la conveniencia de la
llegada de refuerzos. Sin brillantez, al menos de forma honrosa concluyó
el año en Castalia, con las posibilidades intactas pero con las ilusiones
dañadas. Si Ruud Gullit dijo un día que un equipo era como un reloj aquí
no sabríamos si comenzar la reparación por los engranajes o por las
manecillas, por la creación o por la definición. Pero hay algo que no
termina de funcionar.
C.D. CASTELLÓN
Oliva; Rondo, Soriano, Rodri, Dealbert; Torrecilla, Castell (Marcos,
min.50); Héctor, Juli (Eloy, min.68), Javi Sanchis; Manu Busto (Orlando,
min.78).
C.D. BENIDORM
Álvaro; Quique, Alberdi (Toño, min.77), Pablo Suárez, Manu Arias; Nicolau,
Biri (Raúl Garrido, min. 61), Ciani (Ordóñez, min.72), Jorge, Raúl Casañ;
Raúl Borrero.
GOLES
1-0 Marcos min.77
Dirigió el encuentro el colegiado valenciano Soriano Martínez. Amonestó a
Soriano, Rodri y Torrecilla por parte castellonense y a Quique, Ciani y
Manu Arias por parte alicantina.
INCIDENCIAS
Alrededor de 3500 espectadores en el estadio municipal de Castalia en una
tarde fresca en la capital de la Plana.
eballester@pampamorellut.com
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