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Ordóñez liquida al Castellón
Un plan. Un plan
bueno, como los del Equipo A; bueno porque sale bien, claro. Luego a
Hannibal le felicita el dueño del rancho, Phoenix se queda con su hija y
Murdock, cállate Murdock, se lleva una colleja de M.A. -léase emea-.
Una cosa de éstas tenía preparada Toni Aparicio a Álvaro Cervera, pero sin
hija de ranchero ni malos con sombrero tejano. Un plan sencillo, viejo
como el cagar, previsible, un plan, sin embargo, suficiente para que el
Benidorm saliese vencedor. Un Benidorm que no tuvo el balón, ni lo quiso.
Un Benidorm que tuvo el espacio, los goles y la victoria: un plan, un plan
bueno.
En una tarde de sol endemoniado dos tantos de
Ordóñez,
que el curso próximo vestirá de albinegro, derrotaron al Castelló en
Foietes. Un Castellón que saltó bien al césped, no de albinegro pero
elegante, de un color oscuro indeterminado, verde o negro, soy algo
daltónico, qué pasa. Saltó bien, o eso creímos, ganando los primeros
balones divididos, creando la primera ocasión (cómo fallaste eso Héctor),
moviendo con sentido el balón, con cierto aire de autoridad novedoso, y
por desgracia, efímero. Unos pocos y buenos minutos desaprovechados, en
parte, por la inoperancia de J.M. -léase josemari- y la lentitud de
Molist.
Dominio albinegro salpicado, cada vez con más
frecuencia, por latigazos del Benidorm. El primero fue un descuido, el
segundo una advertencia, el tercero un aviso, pronto perdimos la cuenta.
En uno de ésos contragolpes, en un balón frontal sin aparente peligro,
llegó el primer gol. Un despeje mal orientado fue aprovechado con
habilidad por Ordoñez para combinar con Ufarte y superar por bajo a
Oliva en su desesperada salida. A los diez minutos, el segundo: balón
profundo para Ufarte, centro al área para que Ordoñez, a trancas y
barrancas, encontrara la red de nuevo. Dos mazazos en plena empanada
orellut, los contragolpes, lanzados a toda velocidad, eran afiladas
lanzas que se clavaban con saña en la zaga visitante. Rodri terminó
desquiciado, Casablanca superado por varios cuerpos por Ufarte, una
pesadilla por el carril diestro. Quince minutos mortales en los que se
escapó un partido increíble que se cerraron con la inoportuna baja de
Torrecilla, una escoba en el inicio, barriendo cada metro cuadrado de la
medular. Entró por él Juli, ningún mediocentro en la convocatoria con
Castell sancionado, ningún central en el banquillo con Dealbert lesionado.
No es la primera vez que ocurre, hubo que retrasar a José Mari, tarjeteado
y más adelante expulsado. Hay un filial que no se jugaba nada esta semana,
campeón con adelanto, están Cifu, Pol, Juanillo, Luis Vázquez. Aquí de
todo menos lógica, ¿o la lógica es acabar con Juli de lateral?
En fin, dos goles abajo, sin Torrecilla y con la
ansiedad disparada. Desde la urgencia y entre la impotencia que asomaba
caminó hacia el gol el Castellón, fue su propia precipitación la que se lo
negó antes del intermedio. En el vestuario se quedó Javi Sanchis, entró MB
-léase manubusto-.
El arranque no fue nada alentador, aturullados en ataque
como marionetas desgarbadas, nadie podía con su par, tampoco se intentaba
con mucha fe. Enseguida se agotaron los cambios con Marcos en escena y de
la única manera en la que era posible, a balón parado, llegó el gol de
Héctor cabeceando un saque de esquina para recortar distancias. Una
jugada aislada, un golpe de viento para cambiar el estado de las cosas que
fue contrarrestado por otro golpe, éste de tarjeta. Rigurosa segunda
amarilla para José Mari, dos faltas, cero patadas; con lo que repartió
Nicolau en el otro bando. Con diez, Orlando de stopper, Casablanca
al centro de la defensa y Juli retrasado en la banda. Se acentuó el
desorden, se redujo el repertorio al pelotazo hacia la testa de Marcos. El
partido, hace tiempo áspero, feo y arrítmico se volvió más áspero, feo y
arrítmico. Interrupciones constantes, pérdidas de tiempo de un equipo, el
local, que se jugaba la permanencia y que pudo sentenciar en otra contra
letal desperdiciada por Toño, recién entrado, tan alto como torpe en la
definición. Poco, muy poco se jugó en los últimos minutos, poco peligro en
el área alicantina para lo vulnerable que pareció esa defensa en la
prolongación cuando Rodri y Molist no acertaron en dos francos remates en
pleno asedio final.
Se escapó así una victoria determinante, se perdió la
antepenúltima batalla pero rebuscando algo positivo queda en el parte de
guerra: cuartos en la tabla, José Mari ausente el domingo próximo... Ahora
ya sí dos finales para seguir soñando, dos finales para alargar la agonía,
siempre sufriendo, de un equipo que lleva arrastrándose meses y que se
retuerce en el último sprint, que inclina el torso ante la fotofinish, que
se niega a ser enterrado y que se empeña a arrojar la toalla. Si el
sufrimiento es lo que nos hace humanos, ya tarda la Unesco en declararnos
Patrimonio de la Humanidad.
Benidorm: Álvaro; Ciani,
Oscar López, Domingo, Kike; Raúl Casañ; Chus (Gaby, min. 90), Nicolau,
Xaco (Toño, min. 73); Ufarte (Rubén Caro, min. 85)y Ordóñez.
Castellón: Oliva; Rondo, Casablanca, Rodri, Orlando; Torrecilla (Juli,
min. 36); Héctor, José Mari, Eloy (Marcos, min. 56); Molist y Javi Sanchis.
Árbitro: Pereñiguez Pérez (Murciano) (regular). Mostró cartulinas
amarillas a los locales Kike, Ordóñez y Ufarte. Por los visitantes a
Rondo, Rodri, Héctor, Eloy José Mari, este último en dos ocasiones y fue
expulsado en el minuto 63. Amonesto al técnico local, Antonio Aparicio.
GOLES:
1-0.- min. 21. Ordóñez
2-0.- min. 32, Ordóñez
2-1.- min. 60, Héctor
Incidencias: Unos 700 espectadores se dieron cita en el Municipal
de Foietes en un terreno de juego en buenas condiciones y con mucha
presencia de aficionados albinegros.
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